DIVINAS Y HERMOSAS
Nada tiene seguro
El hombre ni flaqueza
Ni fuerza ni corazón
Si cree abrir los brazos
Una cruz es su sombra
Cuando quiere ceñir
Su vida la destruye
Es su vida un extraño
Doloroso divorcio
Que no hay amor feliz
Se parece su vida
A soldados sin armas
Que se hubiera vestido
Para muy otro fin
De qué puede servirles
Alzarse de mañana
Para hallarse a la tarde
Desarmados sin fe
Repetid «vida mía»
Y contened el llanto
Que no hay amor feliz
Amor mi bello amor
Desgarradura mía
Yo te llevo en mi ser
Como pájaro herido
y aquéllos sin saber
Miran cómo pasamos
Diciendo tras de mí
Palabras que he trenzado
y por tus grandes ojos
Murieron sin vivir
Que no hay amor feliz
De aprender a vivir
No hay tiempo es tarde
Lloremos en la noche
Nuestro llanto al unísono
Con cuántas pesadumbres
Pagamos un temblor
Y con cuántos dolores
La mínima canción
Por un son de guitarra
Cuánto hay que gemir
Que no hay amor feliz
Que no hay nunca amor
Que no sea un dolor
Que no hay nunca amor
Que no nos llegue a herir
Que no hay nunca amor
Que no pueda humillar
Ni el amor a la patria
Más que el amor a ti
Que no hay nunca amor
Que no haga llorar
Que no hay amor feliz
Nuestro amor es así
L. Aragon
El hombre ni flaqueza
Ni fuerza ni corazón
Si cree abrir los brazos
Una cruz es su sombra
Cuando quiere ceñir
Su vida la destruye
Es su vida un extraño
Doloroso divorcio
Que no hay amor feliz
Se parece su vida
A soldados sin armas
Que se hubiera vestido
Para muy otro fin
De qué puede servirles
Alzarse de mañana
Para hallarse a la tarde
Desarmados sin fe
Repetid «vida mía»
Y contened el llanto
Que no hay amor feliz
Amor mi bello amor
Desgarradura mía
Yo te llevo en mi ser
Como pájaro herido
y aquéllos sin saber
Miran cómo pasamos
Diciendo tras de mí
Palabras que he trenzado
y por tus grandes ojos
Murieron sin vivir
Que no hay amor feliz
De aprender a vivir
No hay tiempo es tarde
Lloremos en la noche
Nuestro llanto al unísono
Con cuántas pesadumbres
Pagamos un temblor
Y con cuántos dolores
La mínima canción
Por un son de guitarra
Cuánto hay que gemir
Que no hay amor feliz
Que no hay nunca amor
Que no sea un dolor
Que no hay nunca amor
Que no nos llegue a herir
Que no hay nunca amor
Que no pueda humillar
Ni el amor a la patria
Más que el amor a ti
Que no hay nunca amor
Que no haga llorar
Que no hay amor feliz
Nuestro amor es así
L. Aragon
CHAT DE DIVINAS Y HERMOSAS
Las normas son las de siempre, respeto, alegría y tolerancia. SED BIENVENIDOS TODOS LOS QUE QUERAIS.
martes, 22 de mayo de 2012
CUANDO TE ENCUENTRE
El próximo 25 de Mayo se estrena esta película. La banda sonora de esta película está compuesta por doce temas de distintos autores. Os dejo un tema y el cartel para que veáis lo que es un beso de película.
P.D Él estaría más guapo con el pelo más largo y unos añitos más, pero tíene una boca que es para comérselo.
martes, 15 de mayo de 2012
SWEET NOVEMBER
Aqui os dejo esta preciosa canción de Enya en una pelicula que a mí me gustó mucho.Aunque la pelicula es del año 2001, hoy hace dos años exactos que yo la vi.
Disfrutadla mucho
jueves, 10 de mayo de 2012
LA ESPERA
En aquellos tiempos en que ser era creer,
la Verdad era el súmmum de muchos creíbles,
más previa, más perpetua, que un león con alas de murciélago,
un perro con cola de pez o un pez con cabeza de águila,
en absoluto como los mortales, en tela de juicio por sus muertes.
La Verdad era su modelo mientras se afanaban en construir
un mundo de objetos perdurables en los que creer,
sin creer que la loza de barro y la leyenda,
el pórtico y la canción, eran veraces o embusteros:
la Verdad ya existía para ser cierta.
Esto ahora que, práctica como los platos de cartón,
la Verdad es convertible en kilovatios,
lo último por lo que nos regimos es un antimodelo,
alguna falsedad que cualquiera puede desmentir,
una nada en cuya existencia nadie tiene por qué creer.
W.H. Auden
la Verdad era el súmmum de muchos creíbles,
más previa, más perpetua, que un león con alas de murciélago,
un perro con cola de pez o un pez con cabeza de águila,
en absoluto como los mortales, en tela de juicio por sus muertes.
La Verdad era su modelo mientras se afanaban en construir
un mundo de objetos perdurables en los que creer,
sin creer que la loza de barro y la leyenda,
el pórtico y la canción, eran veraces o embusteros:
la Verdad ya existía para ser cierta.
Esto ahora que, práctica como los platos de cartón,
la Verdad es convertible en kilovatios,
lo último por lo que nos regimos es un antimodelo,
alguna falsedad que cualquiera puede desmentir,
una nada en cuya existencia nadie tiene por qué creer.
W.H. Auden
Mataba las horas dejándolas pasar absorto en la contemplación del humo de los cigarrillos que fumaba uno tras otro, sin apenas pausa, sin ninguna prisa. Más de una vez le sorprendía el dolor de la quemazón de un pitillo olvidado entre sus dedos, consumiéndose tan ajeno al mundo como él mismo. Se entretenía mirando las concupiscentes, y a veces hasta groseras, volutas del humo que ascendía hacia el techo y que, por un algo caprichoso que no acertaba a entender, se empeñaba en ir en pos de la luz que le ayudaba a tomar cuerpo, formando dibujos en los reconocía la cara de una mujer que en su imaginación no lograba recordar con exactitud pero de la que aquél humo tenía una memoria precisa y certera. Esperaba nervioso ese momento en que por un brevísimo instante volvía a ver su cara otra vez -dorada de luz, velada de humo- algo que no ocurría a menudo; si lograba verla, caía sin fuerzas en su camastro paladeando un sabor agridulce en su boca, obligándose a un sopor que le duraba hasta el próximo despertar. Pocas veces recordaba los tiempos aquellos en que el ser era todo y creer en leones con alas de murciélago, gorgonas, perros con colas de pez o peces alados era mucho más fácil que confiar en un simple mortal al que, a golpes de mala suerte, podía barrer la muerte sin ninguna dificultad; los tiempos amables de las sonrisas y la fe, de la construcción afanosa y feliz de lo que iba a ser toda una vida de objetos y personas perdurables, sin cuestionarse ni la necesidad, ni la razón que le movía a tomarse el trabajo de vivir, era simplemente la verdad que ya existía antes que él, sólo para ser cierta.
Los días soleados la distracción se multiplicaba por dos. Desde las tempranas horas del amanecer se mantenía al acecho del momento exacto en el que el rayo de luz que atravesaba su ventanuco se reflejara preciso y bien dibujado en los cuatro únicos baldosines de su triste retiro que, por una suerte de milagro inexplicable, se mantenían siempre limpios y casi inmaculados. Ayudaba a mantener la virginidad de esos cuatro baldosines evitando mancillarlos con sus pisadas, limpiarlos a menudo era casi su única actividad, y como casi nadie entraba allí, los erigió en su antimodelo, en un altar, en su verdad convertida en kilovatios dorados de sol, y en la única conexión con ese mundo exterior que se empeñaba en ignorar, convertido en una nada en cuya existencia él no tenía por qué creer. Lo mató todo aquél día, despacio y consciente, empeñado en asesinar lo único que hasta entonces había sido cierto y verdadero, orgulloso, descreído y ciego de falsedades y mentiras.
Replegado sobre si mismo espera día tras día, aquél en el que las sombras le envolverán para no abandonarle nunca más.
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La vida o algo parecido
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viernes, 27 de abril de 2012
UN PASEO POR LAS NUBES
Aqui os dejo otra magnifica banda sonora para quien queira deleitar sus oidos.
Esta vez la pelicula os la cuenta Lunera en comentarios jajaja
jueves, 26 de abril de 2012
BAILANDO CON LOBOS
Buscando en mi memoria alguna banda sonora más, que me impactara la primera vez que la oí, se me ha ocurrido ésta.
Impresionante pelicula dirigida y protagonizada por Kevin Costner cuyo argumento estoy segura que la mayoria conocéis.Por si acaso alguien no la recuerda o no la ha visto la resumo:
Durante la Guerra de Secesión estadounidense, el teniente Dunbar es enviado por el mayor Fambrough a un puesto en la frontera del territorio indio sin ningún tipo de compañía. A medida que avanzan los días, traba amistad con un lobo al que llama Dos Calcetines y que lo acompaña en sus patrullas, además de una relación amistosa con un líder indio llamado Pájaro Guía. Así, Dunbar va conociendo más la cultura sioux.
Cerrad los ojos si os apetce y disfrutad mucho de la música.
miércoles, 25 de abril de 2012
ADIÓS, MUCHACHOS
"Bonnet, Negus y Duprès murieron en Auschwitz. El padre Jean, en el campo de Mathausen. Han pasado más de cuarenta años, pero, hasta el día de mi muerte, recordaré cada segundo de aquella mañana de Enero".
Adiós, muchachos.
Recuerdo cada segundo de muchas mañanas, tardes y noches, sin recordar absolutamente nada, es sólo que siento exactamente lo mismo que entonces, con el mismo dolor lacerante; soy yo la que vive igual en la tristeza, nunca en la alegría, cuando lo que hubo fue mucho más alegre que triste. Pero fueron esos ratos -a veces tardes enteras- en los que me dominaba una extraña desazón y me sentía tan vieja y tan sola como el mundo, los que alimentaron copiosamente tiempos mucho mejores y una sólida armadura tejida de amarguras viejas que yo misma rompí alegremente una soleada mañana de invierno, creyendo que nada ni nadie podría hacerme daño ya. Entonces sentía la vida como una aburrida fatalidad de cruel desenlace en el que no pasa nada, por hastío, por tedio, por mediocre pobre de mí, yo que lo daría todo. Así creció en mí esa nube gris que en muchas ocasiones me acompañó hasta bien sobrepasada la adolescencia y que ha vuelto negra como el carbón de la mina más profunda. Si por una aciaga casualidad la pobre Amiga de las Moscas se acercaba a las doradas redes de tristeza que yo tejía, caía víctima del hechizo pasajero que a toda red bien tejida se le supone, y esta estaba muy bien tejida. Aseteada por toda clase de preguntas y negras premoniciones infantiles le hacía asomarse al averno de lo que me carcomía el corazón hasta que salía huyendo -muchas veces entre lágrimas- buscando refugio en los cálidos brazos de mamá o en sus personalísimas historias propias. Me refugiaba en la lectura y en el cine, exactamente igual que hago ahora, escapando de negros horizontes tóxicos que no dejan respirar, sólo que cuando era niña ninguna película, ningún libro me hacían volver a sentir cosas ya vividas, era todo nuevo, a estrenar solo para mí. Uno se da cuenta de lo mayor que se hace por eso precisamente, cuando las historias tienen todas un algo que, sin ser un dejá vu, te recuerda a otro algo y encadena casi siempre un poco de dolor, o de hartazgo, o una ligera espina en el alma que de repente, sin entristecerte, te quita la alegría. Sentada, escribiendo lo que escribo, habiendo perdido de vista un porvenir que ha pasado sin darme cuenta, cuento cosas que apenas leerá nadie y que les importará mucho menos. Los viejos fantasmas acechan de nuevo. Herida profundamente, sintiéndome igual que cuando fui aquélla niña que miraba el mundo sin comprender nunca esa tristeza que la ahogaba. Sola, como casi siempre estuve, como en aquéllos tiempos en los que logré sobreponerme a ese natural mío tan absurdo y tan penoso, pero entonces fue una soledad triunfante. Decepcionada, igual que el día de mi primera comunión porque no pasó nada de lo que yo esperaba que pasara. Desilusionada porque ya no tengo fuerzas. Triste hasta los huesos intoxicados por tanto romanticismo estúpido -la vida es como es, no como tú quieres que sea-. Abandonada merecidamente como Kane exhalando Rosebud. Pútrida como un verso de Baudelaire guardián de mi imagen inmaculada en un espejo de Poe, en el altillo de un sitio muy lejano e inalcanzable. Espero no recordar hasta el día de mi muerte cada segundo de este triste y largo invierno. Quiero olvidar cada instante de cómo me siento en esta tarde de primavera que no termina de llegar. Adiós, muchachos.
Adiós, muchachos (Au Revoir les enfants, 1987). De Louis Malle. Guión de Louis Malle. Gaspard Manesse, Raphaël Fetjo, Francine Racette, Stanislas Carré de Malberg.
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martes, 24 de abril de 2012
LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI
Ayer hablabamos en el chat de esta pelicula.
Para los que no la hayáis visto os la resumo, mucho, mucho. Va en a linea de aquellas protagonizadas por Charles Bronson. " Yo soy la justicia", pero bastante superior en calidad.Es dificil que te deje indeferente. La historia contiene una serie de reflexiones, sobre el concepto de justicia que da mucho que pensar y nos enseña como en unos minutos puede cambiar tu vida, como en un breve periodo de tiempo puedes dejar de ser el/la que eras y convertirte en un ser completamnete distinto.
Os dejo aqui la maginifica banda sonora de ese film.
jueves, 19 de abril de 2012
LA LEYENDA DE LA CIUDAD SIN NOMBRE
Las chicas inventadas son las mejores, pero yo ahora necesito una de las peores



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En el tocadiscos de maleta cantaba Clint Eastwood Hablo con los árboles, alternándose con la voz aguardentosa de Lee Marvin cantando Nací bajo el signo de una estrella errante. El intermitente humano y la Vikinga iban mucho al cine y compraron un 45 rm con esas dos canciones en la tienda de electrodomésticos que estaba casi al lado de la librería, La Hispano-Suiza, en la calle Velázquez que, aunque ya en aquella época era muy señorial, andaba salpicada de tiendas que hoy no pegarían ni con cola en la milla de oro y alrededores. Entonces el mundo era mucho más sencillo, más ingenuo, menos superficial y más cercano ¿o es que los ricos no necesitan lavadoras?. Tirada en el suelo de la habitación que entonces hacía las veces de salón, soñaba sin parar con las portadas de los discos de música de películas que no había visto pero de las que sabía casi todo. Papá y Mamá nos contaban los argumentos a los tres, lamentándose de que gracias a la pacatería del personal de la Asociación de Padres Franquistas Preocupados -o parecido-, no pudieran llevarnos consigo al cine a ver todo lo que ellos veían; en cuanto la Amiga de las Moscas fue un poquito persona dejamos la sesión de tarde y nos llevaron con ellos por la noche -es casi la única hora decente de ir al cine- colándonos siempre que era posible en películas para mayores -La Amiga de las Moscas vio Cabaret en el Cine Roxy A con sólo once añitos, todo un record de la época-. Gracias al negocio familiar disponía de una biblioteca inagotable repleta de libros de cine, la mayoría importados en inglés, que hojeaba, miraba, revisaba y casi estudiaba con fruición en la medida en que podía, que yo de inglés no tenía ni idea y los libros franceses eran todos tipo Cahier du cinema, un pestiñazo sublime como es por lo general casi todo el cine francés incluyendo a Truffaut y Eric Rohmer y sus rayos verdes; me relamía en cada página, en cada foto, de forma que llegué a saberme repartos completos, filmografías, filiaciones, amigos y enemigos del mundo mágico del cine; aunque debía de darme prisa con cada libro nuevo, La Vikinga -que tiene una vena fenicia nivel te vendo si hace falta (nunca le perdonaré que vendiera la colección completa de El Príncipe Valiente de Buru Lan)- no perdía una venta por nada del mundo, sobre todo si se acercaba la cita anual con la Feria del Libro, arramplaba con todo. Por la noche, después de cenar o incluso en la cena, jugábamos a enlazar un actor con otro a ver, relacionad a Marlon Brando con Gracita Morales, y dale que te pego les enlazábamos. Hace poco, este año pasado, me compré tres tomazos preciosos en la Feria del Libro del Retiro "El cine negro", "El melodrama" y "El cine de aventuras" fui un poco tocada de las cervezas del mediodía y los saqué con un descuento extra. A ratos perdidos vuelvo a bucear como entonces y sigo maravillándome como una niña, como si el tiempo se hubiera detenido.



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En el tocadiscos de maleta cantaba Clint Eastwood Hablo con los árboles, alternándose con la voz aguardentosa de Lee Marvin cantando Nací bajo el signo de una estrella errante. El intermitente humano y la Vikinga iban mucho al cine y compraron un 45 rm con esas dos canciones en la tienda de electrodomésticos que estaba casi al lado de la librería, La Hispano-Suiza, en la calle Velázquez que, aunque ya en aquella época era muy señorial, andaba salpicada de tiendas que hoy no pegarían ni con cola en la milla de oro y alrededores. Entonces el mundo era mucho más sencillo, más ingenuo, menos superficial y más cercano ¿o es que los ricos no necesitan lavadoras?. Tirada en el suelo de la habitación que entonces hacía las veces de salón, soñaba sin parar con las portadas de los discos de música de películas que no había visto pero de las que sabía casi todo. Papá y Mamá nos contaban los argumentos a los tres, lamentándose de que gracias a la pacatería del personal de la Asociación de Padres Franquistas Preocupados -o parecido-, no pudieran llevarnos consigo al cine a ver todo lo que ellos veían; en cuanto la Amiga de las Moscas fue un poquito persona dejamos la sesión de tarde y nos llevaron con ellos por la noche -es casi la única hora decente de ir al cine- colándonos siempre que era posible en películas para mayores -La Amiga de las Moscas vio Cabaret en el Cine Roxy A con sólo once añitos, todo un record de la época-. Gracias al negocio familiar disponía de una biblioteca inagotable repleta de libros de cine, la mayoría importados en inglés, que hojeaba, miraba, revisaba y casi estudiaba con fruición en la medida en que podía, que yo de inglés no tenía ni idea y los libros franceses eran todos tipo Cahier du cinema, un pestiñazo sublime como es por lo general casi todo el cine francés incluyendo a Truffaut y Eric Rohmer y sus rayos verdes; me relamía en cada página, en cada foto, de forma que llegué a saberme repartos completos, filmografías, filiaciones, amigos y enemigos del mundo mágico del cine; aunque debía de darme prisa con cada libro nuevo, La Vikinga -que tiene una vena fenicia nivel te vendo si hace falta (nunca le perdonaré que vendiera la colección completa de El Príncipe Valiente de Buru Lan)- no perdía una venta por nada del mundo, sobre todo si se acercaba la cita anual con la Feria del Libro, arramplaba con todo. Por la noche, después de cenar o incluso en la cena, jugábamos a enlazar un actor con otro a ver, relacionad a Marlon Brando con Gracita Morales, y dale que te pego les enlazábamos. Hace poco, este año pasado, me compré tres tomazos preciosos en la Feria del Libro del Retiro "El cine negro", "El melodrama" y "El cine de aventuras" fui un poco tocada de las cervezas del mediodía y los saqué con un descuento extra. A ratos perdidos vuelvo a bucear como entonces y sigo maravillándome como una niña, como si el tiempo se hubiera detenido.
La Leyenda de la ciudad sin nombre (Paint your Wagon, 1969). De Joshua Logan. Guión de Alan Jay Lerner & Paddy Chayefsky. Música de Frederick Loewe. Lee Marvin, Clint Eastwood, Jean Seberg.

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como la vida misma
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martes, 17 de abril de 2012
CUATRO TWITEROS
-¿Has visto al abogado?
-¿Que abogado?
-El que tengo aquí colgadoJAJAJA!
-¡POR DIOS!
-¡JAJAJA!
-¿DESDE CUANDO TIENES ESE CADAVER AHÍ PACO?
-¿Que abogado?
-El que tengo aquí colgadoJAJAJA!
-¡POR DIOS!
-¡JAJAJA!
-¿DESDE CUANDO TIENES ESE CADAVER AHÍ PACO?
@OneJensen
Cuando tenga 18 años y mi madre me mande hacer algo la voy a decir: Dobby no tiene amo. Dobby es un elfo libre.
@DrPaulBazo
-Juana de Arco, ya tenemos el veredicto.
-¡Decídmelo ya! ¡Me tenéis en ascuas!
-¡JAJAJAJA!
-¿De qué os reís?
-Ahora lo entenderás.
@BigDabi
—¿A qué jugamos?
—Al parchis
—Ok, ¿y cómo se juega?
—¿Nunca has jugado?
—Nunca
—Bien, pues es muy sencillo, desnúdate y túmbate en la cama.
@_R0cknRolla
-¿Su nombre por favor?
-Patxi Garaikoberbalenoaequerreaski.
-¿Con B o con V?
@OneJensen
—Bisturí.
—Bisturí.
—Pinzas.
—Pinzas.
—Permiso.
—¿Permiso?
—Para cogermela sin compromiso JAJAJAJA.
—Doctor, la paciente ha muerto.
—Bueno.
@DrPaulBazo
Sergio Ramos encerrado en una puerta giratoria mientras grita: "¿¡QUÉ TIPO DE MAGIA ES ESTA!?"
@BigDabi
–¿Quiere una bolsa?
–No gracias. Vengo con las manos vacías porque prefiero llevar mis 15 Kgs de compra colgando del escroto.
@_R0cknRolla
-Ey guapa, ¿follamos?
-¡Vete a la mierda imbécil!
-Oye, nuestra primera discusión ¿no vas muy rápido?
@OneJensen
Si el roce hace el cariño, estos zapatos me quieren follar.
@DrPaulBazo
-¿Te duele?
-Has dado en el clavo jajaja.
-Jajaja qué bueno.
-Mírame, mírame, estoy en una encrucijada jajaja.
-Jaja Jesús, eres la hostia.
@BigDabi
Esos pendientes te hacen parecer una puta. A ver, quitátelos.... No...no eran los pendientes...
@_R0cknRolla
-Alto, Policía.
-Gordo, fontanero.
@OneJensen
-Yo saco nueves. Lo que pasa que los saco en cómodos plazos de tres.
@DrPaulBazo
-¡Sal ya del baño!
-Me estoy masturbando, mamá.
-¡Si te oigo teclear!
-¡Es un chat porno!
-¡Te crees que soy tonta! ¡Eso es el Tuintel ese!
@BigDabi
Me he gastado 10 euros en una ruedecita para mi hamster y no la usa. Lo he metido en el microondas. Por mis huevos que va a dar vueltas...
@_R0cknRolla_
-¿Soy fea? -
-No
-Entonces... ¿Soy del montón?
-Sí, del montón de ORCOS QUE PROTEGEN EL MONTE DEL DESTINO.
@DrPaulBazo
-En el lenguaje español tenemos diptongo e hiato.
-¡¡Hiatu sabe!!
-No, Pitbull. Hiato.
-¡Hiatu sabe!
-¿Me dejas seguir con la clase?
-¡Dale!
@BigDabi
Subir al metro, comenzar a toser, simular arcadas, escupir, sacar una grabadora y decir: Día 23, el virus ha mutado, he de encontrar la cura.
@_R0cknRolla_
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Retwiteando
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sábado, 14 de abril de 2012
¿QUIEN TE HAS CREIDO QUE ERES?
¿Te has creido el dios del cibermundo?
Este era el titulo del post que publiqué el sábado y que a ti hackercillo, no te ha gustado, ¿eh?.Normal, que no te gustara. en él decía que había podido comprobar como habías o habiais usado mi nick de chatango.
Os lo explico. Es muy fácil.A los que seguis usando vuestros usuarios en chatango os reconminedo que os creéis un usuario que no uséis para nada,pero que os tenga a vuestro nick habitual como amigo agregado, ya que chatango informa del tiempo transcurrido desde la última vez que te concetaste . Yo tenia un nick asi, cafeteria222 , concretamente, con el que nunca hablé con nadie pero pude ver al entrar con él como me decía que Basito se habia conectado recientemente, siendo completamente incierto ya que hacia varios días que yo no entraba registrando mi nick y mi contraseña. También le decía en el post que me han borrado, a quien hubiera sido, que mi nick no valía nada sin la persona humana que había detrás de él, pero que si me lo robaba él seguriría siendo la misma escoria que es.El nick de Basito ha sido borrado de chatango por su propietaria,osease yo. Basito, mi usuario habitual, permanecera en Cbox, sistema actual del chat instalado en este blog actualmente.
Después de hablar con Honey y comprobar que ni ella ni yo hemos borrado dicho post, te digo que tú puedes borrar mi post y sus comentarios, que por cierto anoche si estaban todavia y yo volveré a publicar las veces que sean precisas..
Este era el titulo del post que publiqué el sábado y que a ti hackercillo, no te ha gustado, ¿eh?.Normal, que no te gustara. en él decía que había podido comprobar como habías o habiais usado mi nick de chatango.
Os lo explico. Es muy fácil.A los que seguis usando vuestros usuarios en chatango os reconminedo que os creéis un usuario que no uséis para nada,pero que os tenga a vuestro nick habitual como amigo agregado, ya que chatango informa del tiempo transcurrido desde la última vez que te concetaste . Yo tenia un nick asi, cafeteria222 , concretamente, con el que nunca hablé con nadie pero pude ver al entrar con él como me decía que Basito se habia conectado recientemente, siendo completamente incierto ya que hacia varios días que yo no entraba registrando mi nick y mi contraseña. También le decía en el post que me han borrado, a quien hubiera sido, que mi nick no valía nada sin la persona humana que había detrás de él, pero que si me lo robaba él seguriría siendo la misma escoria que es.El nick de Basito ha sido borrado de chatango por su propietaria,osease yo. Basito, mi usuario habitual, permanecera en Cbox, sistema actual del chat instalado en este blog actualmente.
Después de hablar con Honey y comprobar que ni ella ni yo hemos borrado dicho post, te digo que tú puedes borrar mi post y sus comentarios, que por cierto anoche si estaban todavia y yo volveré a publicar las veces que sean precisas..
jueves, 12 de abril de 2012
CRIADAS Y SEÑORAS
¿Qué se siente al criar a un niño blanco cuando al tuyo tiene que criarlo otra persona?
Criadas y Señoras.



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De la primera apenas tengo un leve recuerdo unido siempre a algo que podría ser un retalito dorado en el corazón, sé que me quería y que yo la quería mucho también. Se llamaba Seve, Severina supongo, y no soy capaz de recordar su cara, sólo su figura en nebulosa, su presencia tranquila y agradable siempre en compañía de mi madre. Porque mamá no nos dejaba solos con la chica cuando éramos muy pequeñitos y en el enorme mundo de entonces a mis ojos, sólo existíamos el Exmelenas Rubias -que por entonces era un llorica de aupa- y yo, la Queca que siempre le consolaba; Garbancito de la Mancha, alias La Amiga de las Moscas, tardó un poco más en llegar. Dormíamos juntos en una habitación empapelada en blanco con grandes flores de un carmesí desvaído, en dos camas enormes e iguales. Seve dejaba que nos escapáramos de la cama una vez nos habían acostado entre las dos, la Vikinga acostaba al Exmelenas y Seve me acostaba a mí -quizá por eso la quería tanto-; risueña, nos dejaba adelantarla por el largo pasillo de casa y llegar hasta el comedor o la terraza de delante -depende de la época del año- donde cenaban mis padres. Los tres se hacían los sorprendidos cuando asomábamos nuestras caritas aguerridas y sonrientes por la inocente travesura que perpetrábamos noche tras noche, sin descanso. Entonces era papá el encargado de llevarnos de nuevo a la cama, cargaba con los dos, uno a cada lado, a modo de sacos patateros y nos metía en la cama. Después de eso nos quedábamos quietos y expectantes porque el Intermitente Humano representaba todas las noches la misma comedia, giraba sobre si mismo dándonos las buenas noches y simulaba darse contra el marco de la puerta -dintel lo de arriba, quicio donde los goznes, pilar en el marco frente al quicio- más, más, papá, otrababez, y nos lo repetía una y otra vez hasta que mamá le llamaba a cenar de nuevo y Seve se quedaba con nosotros. Seve se casó un día aciago y nos dejó, entonces comenzó en casa un peregrinar de fámulas de catálogo de los horrores, de ninguna guardo alguna buena sensación. Juventina era de Toledo y sí que recuerdo con entusiasmo los quesos manchegos que solía traer de su pueblo pero era un demonio, nos asustaba con el diablo si no nos comíamos el bocadillo de fuagrás -Mina, naturalmente-, nos retenía en el cuarto donde solíamos jugar, sentados cada uno en un sillón y con un miedo terrible a poner los pies en el suelo. Una vez le vimos las tetas cuando entramos corriendo en la cocina y ella había olvidado cerrar la puerta de su habitación; aquéllas cosas enormes y morenas, de pezones grandes y oscurísimos me dejaron impresionada muchísimo tiempo -nunca he comentado eso con el Exmelenas porque si a mí me impresionó no quiero ni pensar lo que le causó a él ver aquéllo-. Hubo una, cuyo nombre no recuerdo, que subía al novio por la puerta de atrás, la de la cocina. Cuando no llevaba el uniforme siempre vestía una camiseta de rayas rojas y blancas, o quizá no, quizá yo la he identificado en mi memoria con la Eva María que cantaba la radio e iba a la playa en bikini de rayas. Hubo otra que en sus ratos muertos se metía bajo la cama de mis padres a hablar por teléfono y a comer pasteles de Animari -cerca de casa había dos pastelerías, una buena Seny y otra mala, Animari-. La cosa terminó con un candado en el teléfono y con una chica nueva. Me acuerdo especialmente de Tita, la chica de mis abuelos, esos que vivían en el principal del mismo edificio que mi casa. De Tita sí que me acuerdo muy bien, estuvo muchos años con ellos, hasta que se casó también. Fuimos todos a la boda, para la ocasión mi madre nos compró a los tres un abriguito inglés que no es que nos gustara mucho pero al menos no tenía la tira asesina barbillas de la maldita trenka azul marino del colegio -si acabábamos por soportar el verdugo era sobre todo por no sentir aquélla tira en el mentón, roza que te roza con una furia apache-. Con nuestro abriguito inglés nos sentamos los tres en el banco de la Iglesia para ver cómo se casaba Tita, cuando el cura dijo aquéllo de "Constantina, quieres a Maximiliano como..." nos miramos los tres aturdidos ¿Constantina? ¿quién era esa? ¡si la que se casaba era Tita!. Las chicas terminaron y sin ellas llegó La bola de Cristal los sábados por la mañana y las prisas hacia eso de la una para recoger toda la casa antes de que La Vikinga llegara de la librería. Para nosotros la diáspora del servicio fue una liberación y es que ya en aquél tiempo éramos muy muy tontos.
Criadas y señoras (The Help, 2011). De Tate Taylor. Guión de Tate Taylor sobre una novela de Kathryn Stockett. Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Sissy Spacek, Octavia Spencer y Jessica Chastain.
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martes, 10 de abril de 2012
LOS GRITOS DEL SILENCIO
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nichos de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas;
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nichos de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas;
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges



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Silencio. Era nuevo, jamás había estado invitado en las largas conversaciones que eran capaces de sostener sin esfuerzo alguno entre los dos –qué bien te ríes- y qué bien se reían los dos juntos -¿por qué te callas? ¿no quieres seguir hablando?- La intimidad, la cercanía, la confianza y la complicidad rotas en mil pedazos por solo unos pocos segundos de silencio incómodo por inesperado. No dijo su nombre, inició la fonía de uno que no conocía y que empezaba por M -aquí abajo, no podemos fiamos de nadie; los mortales no acarician nunca con dicha sincera; incluso del olor de la flor brota un algo amargo; y los corazones agitados sólo gozan de alegrías tristes-. Hacía ya tiempo que no lograba llamarle ratoncito y ahora acudía a sus labios sin esfuerzo alguno -Caballero, dos palabras... -Se tragó lo que faltaba con un beso que le hizo reírse... ¡qué a gusto estaba!- se reprimió, los ratoncitos no se callan esperando a que se termine la conversación de un santa vez, los ratoncitos son seres audaces y pequeños capaces de adentrarse en lo más profundo de un escote, jugando Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño... un beso muy pequeño como una araña suave correrá por tu cuello... Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara -y tardaremos mucho en hallar esa araña, por demás indiscreta. Los ratoncitos no han de volverse ratas, que las ratas son feas y tristes, dan miedo. Intentó llenar el silencio de los sonidos de siempre, en vano –lo tengo decidido ¿cómo se logra mandar callar al corazón?- ahora sonaban huecos con ecos metálicos y fríos que no devuelven la música alegre de otros tiempos, sólo más silencio, cada vez más hondo y más profundo, ese que mata lentamente. Sigo recordando la canción que tú me enseñaste en aquéllos días en los que éramos felices, la vida era más hermosa y el sol brillaba más que hoy. Desde el silencio somos tres, tú que no estás, el silencio siempre y yo que cierro los ojos para no ver los gestos en las últimas sombras, esos monstruos huidizos, multitudes oscuras de demonios y lobos.
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lunes, 9 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
TIEMPO LIMITADO
Mientras Honey decide que hace con el blog, os dejo aqui una frase de Steve Jobs
"Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."
"Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."
miércoles, 21 de marzo de 2012
CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Cantando bajo la lluvia (Singin in the Rain, 1952). De Stanley Donen y Gene Kelly. Guión de Betty Comden y Adolph Green. Gene Kelly, Donald O'Connor, Debbie Reynolds y Jean Hagen.
- "Esta llovizna de California es hoy más copiosa que de costumbre"
- "¿De veras? Para mi todo es luminoso y el sol brilla por todas partes"
- "Esta llovizna de California es hoy más copiosa que de costumbre"
- "¿De veras? Para mi todo es luminoso y el sol brilla por todas partes"
Tras el 850 D Especial de color blanco y asientos de sky rojo, mamá compró un Seat 124 amarillo canario con los asientos tapizados de lo que entonces nos pareció una confortable tapicería marrón -ya nos podíamos olvidar de quedarnos pegados en el asiento-. Aquél coche le encantaba a la Vikinga y supongo que a nosotros también, al menos era más grande y tenía puertas traseras, se bajaban los cristales y por fin entraba el aire directamente sin tener que husmearlo de las ventanillas delanteras. Entonces ya éramos mayores y el ExMelenas Rubias se sacó el carné de conducir no sin pasarlas canutas y después de que la Vikinga completara por su cuenta su adiestramiento, llevándoselo por ahí para que fuera cogiendo soltura -fue un acontecimiento familiar-. El primer viaje pilotado por el Exmelenas fue hasta plaza de España, tomando la Gran Vía desde Alcalá -entonces aún había grandes carteles de cine en la Gran Vía en lugar de grandes tiendas de moda barata, que por sustituir aquéllas colosales obras de arte, detesto profundamente-. A la altura de la Iglesia de San José, justo donde nace o muere la Gran Vía, hay un pequeño repecho y un semáforo cabrito que siempre está en rojo y que, al detenerte, te permite contemplar plácidamente el edificio del Fénix delante -donde antiguamente se ubicó la cafetería Dólar, de la que ya nadie se acuerda- y el Círculo de Bellas Artes a la izquierda, con su preciosa y decadente terraza de verano. Justo allí, en el repechito de acceso a la Gran Vía se le caló el coche al Exmelenas para sufrimiento profundo de todos los ocupantes del coche -nosotros cinco- que tuvimos que escuchar una buena sarta de piropos a la madrileña "novato-desgraciao-quítele el volante-que es para hoy-otro niñato con coche" mientras la Vikinga alternaba contestaciones de conductora experta -"giripollas"- con instrucciones al pobre desgraciao del Exmelenas. En este plan decidimos hacer el viaje en coche hasta París de la France. La Vikinga y el Exmelenas se turnarían en la conducción y todos tan felices con tal de llegar a la vieja Lutetia y cubrirnos con su luz. Amaneció el día de la partida y con él, despertó enferma la Amiga de las Moscas. Creo que nunca he odiado tanto a nadie. En la madrugada del día siguiente, apenas a las dos de la mañana, El Intermitente Humano nos despertó "nos vamos". La Vikinga nos llevó sin problemas hasta Vitoria, a dónde no entramos, paramos mucho más allá, en un bar de carretera algo sórdido en donde escuché por segunda vez en mi vida hablar euskera -la primera fue en Guernika, frente al árbol, a dos viejecitos que andaban por allí- y una cierta sensación de malestar al sentirnos observados con cierta hostilidad. He estado muchas veces en el País Vasco y esa fue la única vez que tuve esa sensación. Amanecía en La Concha cuando paramos para desayunar y la Vikinga se sintió indispuesta y nos hizo sonrojar a todos con algo que no contaré -siempre ha sido una enferma pésima-. Entre las brumas de la mañana cruzamos valientes la frontera, paramos una vez más en San Juan de Luz y después del encuentro fortuito con una monja de mi cole en bicicleta -vuestras monjas son medio etarras, solía decir mi padre, entre divertido y picarón- nos encaminamos por las maravillosas Landas francesas hacia París, nosotros tres despiertos y los dos carcamales en brazos de Morfeo. En París pasamos del calor al frío y del sol a la lluvia; regresando tras contemplar Nôtre Dame de noche, se lío parda lloviendo a cántaros; mientras corríamos por aquéllas calles hacia el hotel, cruzamos frente a un bar, tomado por turistas ingleses o americanos, que entre biére y biére cantaban a pleno pulmón I singin in the rain♪♫. Pocas veces he sido tan feliz.
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viernes, 16 de marzo de 2012
MANHATTAN
Manhattan (1979). De Woody Allen. Guión de Woody Allen & Marshall Brickman. Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Meryll Streep, Mariel Hemingway.
"Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista".
Los Manhattan Transfer cantaban en la tele de colorines Chanson d'amour -rataratará♪♫- al intermitente humano le encantaba aquél cuarteto vocal de jazz y rithm and blues facilón y pegadizo, de físicos desconjuntados y voces bien impostadas, que incluía en él a un remedo de Travolta -o quizá fuera el original- ioa ioae, cuéntame qué te pasó♪♫. A la Vikinga también le gustaban, no sólo por la música que hacían, también le recordaba -por el nombre- a una de sus novelas favoritas, la de John Dos Passos. La tele por entonces era un nexo de unión no sólo de la familia que se agrupaba en torno al aparatito noche tras noche a ver lo que pusieran -y algo veíamos, no como ahora con tanto canal que termina uno por no ver absolutamente nada- también fue un importante nexo social para todas las edades. -¿Viste anoche la película? Y era la misma peli para todos y todos podían comentar sobre lo mismo; era pistonudo salvo que no tuvieras televisión en casa, pero siempre nos quedará la vecina. Por no hablar de cuando la tele ponía rombos y nos mandaban a la cama -cuando aparecía la temida pareja en lugar de uno sólo- con el alma entre las piernas. Más de una vez me quedé en la cama con los ojos bien abiertos y las orejitas como soplillos intentando captar el sonido de cualquier ruido o conversación de la película prohibida. Incluso una vez, desafiando gallardamente el mandato paterno y las sombras aterradoras del pasillo en penumbra, me levanté de la cama apostándome cerca del salón para escuchar, echaban King Creole. Fue de mis primeras y escasas rebeliones, mira que prohibirme a mi ver al Rey... Papá y Mamá no fueron excesivamente duros con esas cosas, les daban ventoleras -las de ¿dos rombos? ¡A la cama!- pero normalmente nos dejaban ver cualquier cosa que emitieran en aquélla tele postfranquista, tan inocente como el asa de un cubo. Vamos, que si me hubieran otorgado a mi el papel de madre en aquellos felices tiempos, antes les prohibo ver el Ballet Zoom -por pura higiene óptica y mental- que una película de aquéllas. Los Domingos tocaba Curro Jiménez, toda España contenía el aliento a las diez en punto de la noche, en cuanto sonaba la musiquilla tan española y pegadiza de la serie, ansiando venganza y justicia para el pobre barquero de Cantillana. Y los domingos A fondo, al Intermitente Humano le encantaba y la Vikinga, siempre su par, le secundaba con entusiasmo. Como les gustaba tanto, esa noche cenábamos delante de la tele de cositas como decía la Vikinga; eso sí que era algo especial, pues en mi casa jamás de los jamases se encendía la tele en las comidas -tradición que yo, con muy buen juicio, he decidido perpetuar-. Nunca me enteraba de casi nada de la entrevista de A fondo -aunque guardo el recuerdo de una poetisa negra que recitó un poema, fresco como fresa en temporada- me hipnotizaba el color de la cara de Joaquín Soler Serrano cuando por fin, vino el color. No sé por qué ahora relaciono ese color con el que tiene El gato al agua, lo veo todas las noches pasar rápido cuando busco algo que ver en televisión.
"Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista".
Los Manhattan Transfer cantaban en la tele de colorines Chanson d'amour -rataratará♪♫- al intermitente humano le encantaba aquél cuarteto vocal de jazz y rithm and blues facilón y pegadizo, de físicos desconjuntados y voces bien impostadas, que incluía en él a un remedo de Travolta -o quizá fuera el original- ioa ioae, cuéntame qué te pasó♪♫. A la Vikinga también le gustaban, no sólo por la música que hacían, también le recordaba -por el nombre- a una de sus novelas favoritas, la de John Dos Passos. La tele por entonces era un nexo de unión no sólo de la familia que se agrupaba en torno al aparatito noche tras noche a ver lo que pusieran -y algo veíamos, no como ahora con tanto canal que termina uno por no ver absolutamente nada- también fue un importante nexo social para todas las edades. -¿Viste anoche la película? Y era la misma peli para todos y todos podían comentar sobre lo mismo; era pistonudo salvo que no tuvieras televisión en casa, pero siempre nos quedará la vecina. Por no hablar de cuando la tele ponía rombos y nos mandaban a la cama -cuando aparecía la temida pareja en lugar de uno sólo- con el alma entre las piernas. Más de una vez me quedé en la cama con los ojos bien abiertos y las orejitas como soplillos intentando captar el sonido de cualquier ruido o conversación de la película prohibida. Incluso una vez, desafiando gallardamente el mandato paterno y las sombras aterradoras del pasillo en penumbra, me levanté de la cama apostándome cerca del salón para escuchar, echaban King Creole. Fue de mis primeras y escasas rebeliones, mira que prohibirme a mi ver al Rey... Papá y Mamá no fueron excesivamente duros con esas cosas, les daban ventoleras -las de ¿dos rombos? ¡A la cama!- pero normalmente nos dejaban ver cualquier cosa que emitieran en aquélla tele postfranquista, tan inocente como el asa de un cubo. Vamos, que si me hubieran otorgado a mi el papel de madre en aquellos felices tiempos, antes les prohibo ver el Ballet Zoom -por pura higiene óptica y mental- que una película de aquéllas. Los Domingos tocaba Curro Jiménez, toda España contenía el aliento a las diez en punto de la noche, en cuanto sonaba la musiquilla tan española y pegadiza de la serie, ansiando venganza y justicia para el pobre barquero de Cantillana. Y los domingos A fondo, al Intermitente Humano le encantaba y la Vikinga, siempre su par, le secundaba con entusiasmo. Como les gustaba tanto, esa noche cenábamos delante de la tele de cositas como decía la Vikinga; eso sí que era algo especial, pues en mi casa jamás de los jamases se encendía la tele en las comidas -tradición que yo, con muy buen juicio, he decidido perpetuar-. Nunca me enteraba de casi nada de la entrevista de A fondo -aunque guardo el recuerdo de una poetisa negra que recitó un poema, fresco como fresa en temporada- me hipnotizaba el color de la cara de Joaquín Soler Serrano cuando por fin, vino el color. No sé por qué ahora relaciono ese color con el que tiene El gato al agua, lo veo todas las noches pasar rápido cuando busco algo que ver en televisión.
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jueves, 15 de marzo de 2012
LA DELGADA LÍNEA ROJA
La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998). De Terrence Malick. Guión de Terrence Malick sobre una novela de James Jones. Sean Penn, Jim Caviezel, Nick Nolte, Woody Harrelson, John Cusak, John Travolta, Miranda Otto.
Puedo soportar todo lo que me imponga, soy dos veces el hombre que usted es.
Sin que la vida sea como una carga de caballería rusa y uno mismo un pobre soldado escocés cruzando la frontera que separa lo posible de lo humanamente imposible, como en aquella batalla de hermoso nombre, Alma -o Guadalcanal como en el caso de la película que da título al post-, ¿cuántas veces nos vemos empujados a cruzar la delgada línea roja que separa lo que soportamos bien de lo que no, manteniendo el tipo y la sonrisa? Y luego a seguir sin perder la razón o sin cometer demasiadas tonterías. El problema de hacer el tonto no es hacerlo en si mismo -que quién no hizo el tonto alguna vez es que vive encorsetado y rígido, incapaz de sentir ni media emoción- . He hecho el tonto tantas veces en mi vida que es humanamente imposible recordarlas todas y, por fortuna, suelo avergonzarme sólo de la última, que olvidaré inmediatamente en cuanto cometa la siguiente tontería que atisbo muy próxima. Aparte de la intensidad de mis estupideces propias, que ya raya en el paroxismo, me da la sensación de que vivimos todos la virtualidad como si ésta nos forzara a cruzar permanentemente la delgada línea roja entre lo soportable y lo insoportable que no queda otro remedio que aguantar con una sonrisa. Y así vamos, venimos, desaparecemos, cambiamos de nick, cambiamos de chat, de confidentes, nos peleamos, nos amamos y nos hacemos amiguitos nuevos en viejos rencores. Eso sí, con mucho cuidadito, que en este medio tonterías las justas, porque aquí no perdonamos ni entendemos de la misma manera que cara a cara. Aunque a lo mejor es que la delgada línea roja no separa lo soportable de lo insoportable y lo que separa es lo real de lo irreal, lo que ya es de premio para los que vivimos una parte de la vida en la irrealidad real de lo medianamente virtual, porque ¿no es lo virtual tan real como todo lo demás? -si alguien ha entendido algo de lo que escrito tiene de premio un jamón de los buenos-. Pensar que todo esto es sólo virtual es la excusa perfecta para ir arrasando por ahí sin problemas de conciencia, Es una lástima que Pepito Grillo se empeñe en aparecerse una y otra vez, a pesar de todos los pesares. Y esto es todo amigos, por fin hago desaparecer el post de mi felicitación de cumpleaños -un aniversario para olvidar lo más rápido posible-, que de seguir así, la semana que viene ya estoy en los ciento quince y no me apetece nada ser tan mayor, tan pronto.
Puedo soportar todo lo que me imponga, soy dos veces el hombre que usted es.
Sin que la vida sea como una carga de caballería rusa y uno mismo un pobre soldado escocés cruzando la frontera que separa lo posible de lo humanamente imposible, como en aquella batalla de hermoso nombre, Alma -o Guadalcanal como en el caso de la película que da título al post-, ¿cuántas veces nos vemos empujados a cruzar la delgada línea roja que separa lo que soportamos bien de lo que no, manteniendo el tipo y la sonrisa? Y luego a seguir sin perder la razón o sin cometer demasiadas tonterías. El problema de hacer el tonto no es hacerlo en si mismo -que quién no hizo el tonto alguna vez es que vive encorsetado y rígido, incapaz de sentir ni media emoción- . He hecho el tonto tantas veces en mi vida que es humanamente imposible recordarlas todas y, por fortuna, suelo avergonzarme sólo de la última, que olvidaré inmediatamente en cuanto cometa la siguiente tontería que atisbo muy próxima. Aparte de la intensidad de mis estupideces propias, que ya raya en el paroxismo, me da la sensación de que vivimos todos la virtualidad como si ésta nos forzara a cruzar permanentemente la delgada línea roja entre lo soportable y lo insoportable que no queda otro remedio que aguantar con una sonrisa. Y así vamos, venimos, desaparecemos, cambiamos de nick, cambiamos de chat, de confidentes, nos peleamos, nos amamos y nos hacemos amiguitos nuevos en viejos rencores. Eso sí, con mucho cuidadito, que en este medio tonterías las justas, porque aquí no perdonamos ni entendemos de la misma manera que cara a cara. Aunque a lo mejor es que la delgada línea roja no separa lo soportable de lo insoportable y lo que separa es lo real de lo irreal, lo que ya es de premio para los que vivimos una parte de la vida en la irrealidad real de lo medianamente virtual, porque ¿no es lo virtual tan real como todo lo demás? -si alguien ha entendido algo de lo que escrito tiene de premio un jamón de los buenos-. Pensar que todo esto es sólo virtual es la excusa perfecta para ir arrasando por ahí sin problemas de conciencia, Es una lástima que Pepito Grillo se empeñe en aparecerse una y otra vez, a pesar de todos los pesares. Y esto es todo amigos, por fin hago desaparecer el post de mi felicitación de cumpleaños -un aniversario para olvidar lo más rápido posible-, que de seguir así, la semana que viene ya estoy en los ciento quince y no me apetece nada ser tan mayor, tan pronto.
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martes, 6 de marzo de 2012
TRAIDOR EN EL INFIERNO
Traidor en el infierno (Stalag 17, 1953). De Billy Wilder. Guión de Billy Wilder y Edwin Blum. William Holden, Don Taylor, Otto Preminger, Robert Strauss.
"Chicos, Si me cruzo con alguno de vosotros en una esquina, finjamos que nunca nos hemos conocido"
"Chicos, Si me cruzo con alguno de vosotros en una esquina, finjamos que nunca nos hemos conocido"
Días extraños que se suceden unos a otros, ininterrumpidamente desde hace ya siete años, pues extraños son los días en que se vive libando la probable mentira de una virtualidad propia y ajena en un mundo inestable apenas conocido, inexplorado, inseguro, lleno de luces y de sombras alargadas como cipreses que te persiguen constantes más allá de los sueños. Días extraños de alborozo y regocijo, cargados de sonrisas y lágrimas, de juramentos leales y engaños lacerantes que se entrecruzan, se enredan, se suceden y jamás comprendes. No hay fortaleza, ni torre, ni bastión que resistan el asedio y el saqueo, que logren preservar la cajita de cristal donde guardas tu corazón, como un tesoro. La bestia agazapada que sonríe protectora lo devorará, avarienta, sedienta de sangre y de tu ser, aún cuando sabe que tu muerte es su propio final, no se detendrá jamás y morirá matando. Ten presta la espada y destrózala antes de que sea tarde, aunque nunca es lo bastante tarde por temprano que fuera el error de dejarle pasar. Extraños son los días en los que nada place ni satisface y todo tiene un pero o una doble intención y nada basta y nada importa. Días extraños en los que te arrogas derechos que no tienes, ni has tenido, ni tendrás. Juegas a ser un anónimo dios pagano, cruel y prepotente al que nada le basta mientras da otra vuelta de tuerca al vil garrote con el que atenaza y retiene, incapaz de entender, destrozando brutalmente aquéllo tan delicado y tan hermoso que no se ha de forzar.
Te lo digo a ti, que no me leerás, y a ti, que nunca me leíste. A ti, que no quisiste escucharme; a ti, a quien no le importó cargarme con una culpa que me era ajena. A ti, que con tanta saña me espías; a ti, a quien tanto quise. Y a ti, a quién no quise nada en absoluto; a ti, con quién tanto me reí. También es para ti, que me desdeñas; y para ti que apenas me saludas. Y sobre todo para ti, a quien todo disgusta, para tus quejas, para tus malestares, para tu malquerer, para tus tenazas, te devuelvo las cadenas por ser un traidor en el infierno, sé feliz en el tuyo.

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Feliz Cumpleaños HONEY !!!
Mis mejores deseos para este año que comienzas, que por lo menos este año sigamos disfrutando de nuestra amistad y que se te cumplan...mmm tres deseos!! jajajaja
Ahora si!!! jajajaja Muchos Besitos!!!!
Ahora si!!! jajajaja Muchos Besitos!!!!
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CUMPLEAÑOS FELIZ
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lunes, 5 de marzo de 2012
LA INFANCIA Y SUS GOLOSINAS
El post anterior de Marpart me ha transportado al pasado y me ha hecho recordar algo que siempre ha estado en nuestra infancia y son las famosas golosinas, llamadas actualmente "chuches".
Aunque no sean lo más sano del mundo y que tantos problemas de caries nos ha dado, casi siempre asociamos las golosinas a esos momentos de nuestra infancia en los que correteábamos en la calle o en el patio del colegio con nuestros amigos, cuando alguien cumplía años o esos fines de semana que nos compraban nuestros padres o abuelos algún surtudillo mientras paseábamos con ellos.
Aquí os dejo una listilla de golosinas para que os refresque la memoria :
- ¿Os acordáis de los chicles Bazoka? Eran famosos por sus superglobos.
- Las pastillas de leche de burra, todo un clásico.
- Los chupa-chups Kojak que llevaban un chicle dentro .Actualmente ya o es lo que era.
- Los caramelos Chimos.
- Los famosos sugus que aún se siguen vendiendo pero para mi ya no tiene ese sabor tan intenso.
- Las pipas Facundo que llevan comercializándose tanto tiempo
Y un largo etc de golosinas que nos han acompañando en nuestra infancia y siempre tendremos de ellas un dulce recuerdo......¡Qué tiempos aquellos!
Un saludo a todos,
CARNUDITA
Aunque no sean lo más sano del mundo y que tantos problemas de caries nos ha dado, casi siempre asociamos las golosinas a esos momentos de nuestra infancia en los que correteábamos en la calle o en el patio del colegio con nuestros amigos, cuando alguien cumplía años o esos fines de semana que nos compraban nuestros padres o abuelos algún surtudillo mientras paseábamos con ellos.
Aquí os dejo una listilla de golosinas para que os refresque la memoria :
- ¿Os acordáis de los chicles Bazoka? Eran famosos por sus superglobos.
- Las pastillas de leche de burra, todo un clásico.
- Los chupa-chups Kojak que llevaban un chicle dentro .Actualmente ya o es lo que era.
- Los caramelos Chimos.
- Los famosos sugus que aún se siguen vendiendo pero para mi ya no tiene ese sabor tan intenso.
- Las pipas Facundo que llevan comercializándose tanto tiempo
Y un largo etc de golosinas que nos han acompañando en nuestra infancia y siempre tendremos de ellas un dulce recuerdo......¡Qué tiempos aquellos!
Un saludo a todos,
CARNUDITA
martes, 14 de febrero de 2012
MEMORIAS DE UNA GEISHA
Memorias de una Geisha (Memoirs of a Geisha, 2005). Director Rob Marshall. Guión Robin Swicord sobre un libro de Arthur Golden. Zhan Ziyi, Ken Watanabe.
Ella se pinta el rostro para ocultarlo, sus ojos son como el agua profunda, el deseo no existe para la geisha, el sentimiento no existe para la geisha.
La geisha es una artista del mundo etéreo; ella baila, canta, te entretiene todo lo que quieras. Lo demás son sombras, lo demás es secreto.
Ella se pinta el rostro para ocultarlo, sus ojos son como el agua profunda, el deseo no existe para la geisha, el sentimiento no existe para la geisha.
La geisha es una artista del mundo etéreo; ella baila, canta, te entretiene todo lo que quieras. Lo demás son sombras, lo demás es secreto.
Se llamaba Betty y ahora es fea. Cuando éramos pequeñas Betty era en cierto modo popular, a pesar de no ser ni muy graciosa, ni muy guapa, sólo muy mandona. Era una de esas amigas que me invitaba a su casa a mi sola y no cuando celebraba sus cumpleaños con todas las demás. Que no te invitaran a un cumpleaños era una afrenta horrorosa, una humillación enorme, un acto execrable cargado de dolor para el no invitado, ellas eran la sal y yo la escoria de la tierra. En mi cole llevábamos uniforme pero el día que alguien celebraba una fiesta en su casa, teníamos permiso para ir de calle. La humillación era aún más grande ese día en el que todas tus amigas vestían los colores de la libertad y tú no, porque no estabas invitada a la fiesta. A Betty me la encontré en el rellano de la escalera de la casa de mis padres hace algunos años después de mucho tiempo sin verla. Seguía igual -con su mandíbula ancha y excesivamente marcada y la cara limpia- pero ahora es fea, de vez en cuando me la cruzo por las calles de mi barrio y hace como que no me reconoce, arrastra con ella mientras anda, toda la tristeza y la soledad del mundo. De ella recuerdo sus desaires y el trato brusco que mantenía conmigo cuando yo todavía me asomaba al mundo con ojos como platos y cara de incomprensión -como decía la Amiga de las Moscas- intentando comprender lo que no tiene explicación posible. Tuve muchas compañeras pero pocas amigas. Nunca había reparado en ello pero hace poco tiempo que caí en la cuenta de que mis amigas más cercanas fueron todas muy machotas; Marimar era rubia con los ojos verdes y la piel morena pero más bestia que un arado oxidado, la vi propinar una paliza a Alicia S. -guardo su apellido por intimidad y por impronunciable- en clase, justo antes de comenzar el día. Se pasó el resto de la hora siguiente bramando por los belfos -no eran narices- presa de la agitación del justiciero. Marimar iba en el cole con Begoña que, aunque tenía una pinta hombruna que tiraba para atrás, se colocaba taconcitos y khöl cuando salía los sábados; y Elena, la tonta cósmica que se juntaba conmigo muchas tardes de fiesta y con la que me escapaba al cine Carlton a ver la peli que tocara que pusieran allí. Elena no era guapa tampoco, morena sin tentaciones y poco amiga de la raya de los ojos y esas monerías con las que ensayan las niñas en cuanto cumplen los trece o catorce años. Elena y yo éramos profundas -profundamente tontas- y hacíamos como que aquél paripé del arreglo cosmético no iba con nosotras; también Elena tenía un aspecto andrógino y era muy buena deportista -yo no, yo compensaba mis ceros peloteros deportivos con la mitad de la nota que era gimnasia rítmica y que sí que se me daba bien-. Creo que me rodeé entonces de chicas fuertes dispuestas a soltar bofetadas sin complejos, lo hice sin querer y me vino muy requetebien porque yo jamás tuve ni media torta. Hay mañanas que recién levantada de la cama me miro al espejo y sigo viendo a la pequeña tonta cósmica de ojos como platos, nada que no solucione una buena capa de chapa y pintura, como una Sayuri cualquiera.
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domingo, 12 de febrero de 2012
We will always miss you, Whitney...
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Así es la vida
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jueves, 12 de enero de 2012
TIBURON
"Sobre Ingmar Bergman debo decir que los críticos no tienen ni idea de lo que está diciendo, pero, pese a todo, les chifla... Existe una asociación internacional de ese tipo de críticos, capaces de extasiarse ante el asno muerto de Cocteau envuelto con telas encima de un piano".
Billy Wilder
Billy Wilder
Ahora que todo ha pasado volvería al punto del comienzo una y otra vez, viviría en una Navidad perpetua; por mucho que al final sintiera, como hoy, esa punzadita de decepción y desilusión que no falta nunca. Espero la Navidad igual que antaño, cuando era niña y no sólo la perspectiva de tener vacaciones en el cole me ilusionaba. A mí me ilusionaba todo tanto que solía caer enferma de agotamiento. Invariablemente al volver de una excursión, una fiesta de cumpleaños, la noche de Nochevieja o el día de mi santo, me sentía tan enferma que acababa postrada en mi cama recibiendo los mimos de mi madre. La Vikinga era consciente, en silencio, de que mis males eran sólo producto de la intensidad y la ilusión con la que me entregaba a vivir esos momentos tan especiales para mí; ambas nos aprovechábamos de ello, ella para mimarme y yo para recibir esos mimos que, habitualmente, jamás me dejaba dar -por vergüenza, los deseaba más que nada en el mundo pese a que aún no he aprendido a recibirlos-. Y eso a pesar de que casi nunca, esas cosas que tanto me ilusionaban, alcanzaban mis expectativas. La mitad de mí se daba antes de empezar y el resto me lo dejaba en jirones, minuto a minuto de cada momento en cada instante y a veces sin fuerzas ya para llegar hasta el final. La Navidad comenzaba ya en el colegio -los villancicos, los adornos en clase, el trabajo manual para casa-, seguía por la llegada de mis primos gallegos que se alojaban en casa de mis abuelos, en el piso de abajo del mismo edificio donde vivíamos -son tres como nosotros, de edades similares-. La ronda de bares por el centro de Madrid y la visita a la Plaza Mayor, a ver los puestos y comprar el abeto navideño, eran los primeros pasos de esa época favorita del año. Me encantaba sentarme delante del abeto repleto de bolas de colores y espumillones brillantes -qué horteras fueron esos tiempos setenteros-. La Amiga de las Moscas y el Exmelenas Rubias se sumaban a la fiesta contemplativa del árbol adornado mientras escuchábamos cantar a Carmen Sevilla en el tocadiscos de maleta; era un pequeño vinilo de 45 rv, "Los peces en el río". Teníamos toda la colección de "Navidades Philips". Sin embargo, el favorito siempre fue "Arbolito" que cantábamos a coro con El Intermitente Humano, una especie de Frank Sinatra hispano porque estilo tenía un rato pero voz, ninguna. Tanto la Vikinga como el Intermitente Humano se daban a la fiesta navideña con un entusiasmo parecido al nuestro. Ella nos enseñaba la compra la misma tarde de la Nochebuena, cuando volvía de la librería, mirad lo que he comprado para esta noche; mientras él colocaba un regalito pequeño para cada uno en el árbol. Luego venía haciendo el indio -literalmente- a la cocina y nos hacía seguirle haciendo el indio nosotros también, hasta llevarnos al árbol y hacernos descubrir los regalos. Cuando la Vikinga nos metía en su gran cocina blanca, ya sabíamos los tres que algo pasaría pero por esa magia especial de la amnesia selectiva, lográbamos olvidar y que todas las veces de todos los años, fuera una sorpresa. Cenamos muchas Nochebuenas los cinco solos y fueron las mejores de toda mi vida. Otros años -si el Intermitente Humano no estaba enfadado con su padre- bajábamos a cenar a casa de mis abuelos, junto a mis tíos y primos de Galicia. Aquéllo era la mar de divertido -por no decir absolutamente patético-, mientras mi abuela se vestía con sus mejores galas, él -Pepe, el absurdo- se calzaba el pijama y la bata de cuadros más vieja y raída que tenía. Lo hacía porque quería enmascarar la misma ilusión que sentíamos nosotros y también para no soltarnos el aguinaldo. La cena abajo no era tan abundante como arriba, ni tan florida en mariscos, ni el turrón era de Casa Mira pero estábamos con nuestros primos. La abuela siempre caía en la misma broma, año tras año mi padre y el Exmelenas disolvían un poco de azafrán en una copita de agua y se la daban mientras los demás mirábamos expectantes. Ella cogía la copita, la probaba y exclamaba Hummm, qué rico y todos nos reíamos como si la broma fuera nueva. Después de cenar mi tía María Jesús -que era medio médica, una de esas mujeres cargantes que sabe hacerlo todo y a la que por desgracia para mí, me parezco en más de una faceta- intentaba que sus hijos se lucieran - canta, Belén. -No. - canta, Belén. - No. (bofetada). Belén: Sapo de la noche, sapo cancionerooooo. Eso nos divertía mucho a los cinco, sobre todo comentarlo después. El día siguiente, Navidad, era aún más importante en casa; la comilona mayor que en Nochebuena y después el anís con los turrones. Cuando pienso en la Navidad lo primero que se me viene a la mente es la modorra de la tarde de Navidad -normal después de los vinos y el anís- y la sintonía de "Tiburón", que junto a "Mary Poppins", programaban todos los años en la primera cadena. Desde que ya no las ponen, la Navidad ha perdido parte de su profundo sentido.
Tiburón (Jaws, 1975). De Steven Spielberg. Rob Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss.
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como la vida misma
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miércoles, 11 de enero de 2012

Terminaron las fiestas navideñas y ahora estamos en rebajas. La gente llena las tiendas buscando el chollo del siglo rebuscando entre ropa arrugada y de otra temporada.
Este nivel de consumo está produciendo un grave deterioro en el entorno y lleva asociado, además, la explotación de seres humanos, y la insatisfacción de todas aquellas personas que, metidas en la espiral consumista, nunca ven satisfecho su deseo de poseer más bienes.
Noche de Paz, Noche de Amor. ¿Acaso al brindar con sidra y cava a la medianoche nos acordamos de los más desprotegidos y vulnerables ?. El nacimiento de Belén que cambió la historia del mundo, nos tiene que hacer hacer reflexionar sobre los excesos que cometemos en los tiempos que nos toca vivir.
Las fiestas navideñas están perdiendo su sentido espiritual y humano, y han desembocado en un consumismo exacerbado. Sabemos que es difícil cambiar las pautas de consumismo que se radicalizan los últimos días del calendario anual, pues la televisión nos invade con sus propuestas consumistas y los supermercados y grandes superficies adornan sus locales (cada año más temprano por cierto) con llamativas luces y carteles.
Aunque por su naturaleza latente e inherente a cada persona, siempre queda la espernza para hacer que poco a poco esta celebración adquiera la naturaleza que le corresponde, y logre ser in digno y merecido recuerdo y homenaje al personaje que con su actitud no sólo la dio origen,sino también dejó diversos ejemplos de amor,solidaridad,compasión o perdón a la humanidad en su conjunto, que tanto parecen hoy necesitarse.
FELIZ AÑO NUEVO 2012
CARNUDITA
jueves, 5 de enero de 2012
QUERIDOS REYES MAGOS
Pues nada,el primer post del año se ha hecho esperar, pero aqui está. Que conste que hemos tardado tanto por mantener la intriga . Ya sabemos que todos estabáis esperando a que os pusieramos un post para pedirles algo a los Reyes, ya.Pues aqui lo tenéis, por finnnnn! jajajaja.

A los que os guste llevar la contaria,podéís contarnos lo que les habéis pedido a los Reyes y no os lo han traido por "bichos" jajaja.
¡Venga animaros!
Feliz Noche de Reyes para todos

A los que os guste llevar la contaria,podéís contarnos lo que les habéis pedido a los Reyes y no os lo han traido por "bichos" jajaja.
¡Venga animaros!
Feliz Noche de Reyes para todos
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